Estos son algunos de los síntomas que padece un cuerpo cuando su sistema nervioso autónomo percibe una amenaza, que puede ser visible o no, nos podemos dar cuenta de ella o no:
- Zumbido de oídos
- bruxismo (apretar los dientes)
- dolor de muelas
- dolor de cuello
- tensión en músculos faciales
- afecciones en laringe
- afecciones en faringe
- palpitaciones o taquicardia
- afecciones en bronquios
- afecciones en corazón
- hablar mucho y sin respiro
- perder el hilo de la conversación y trabarse en las palabras
- gritar y/o tener tonos más agudos
- no hacer contacto visual con otra persona, evadir las miradas
- mostrarse hipervigilante, ansioso
- no poderse concentrar, estar distraído la mayor parte del tiempo
- estar impulsivo
- mostrarse reactivo
- no escuchar y tener dificultades para comprender instrucciones
- retrasos en el habla y el lenguaje
- malos procesos digestivos (estreñimiento o diarrea)
- sensibilidad al sonido
- comer por comer
- comportamientos orales, morder cosas, morderse las uñas
- dificultades para comunicarse socialmente
- adicciones alimentarias, comida chatarra, antojos, un solo alimento
- cara inexpresiva
- comportamientos defensivos